Aclamado como uno de los deportivos más representativos de la historia del automóvil, el Porsche 356 cuenta con una legión de seguidores en todo el mundo. En Brasil, no es diferente. Uno de ellos es Maurício Augusto Marx, un paulista de 41 años, que desde los tres ya era uno de los admiradores más jóvenes de la marca Porsche, cuando se convirtió en el ‘propietario’ de un modelo 911 en miniatura. Su padre coleccionó autos clásicos de carreras desde mediados de la década de 1960 hasta 1999.

Cuando cumplió 18 años, Marx recibió de su padre la misión de elegir uno de los autos de su colección de autos deportivos clásicos y armar su propio proyecto de restauración.

Porsche 356 en el Museo Porsche de Stuttgart-Zuffenhausen, 2022. Foto: Maurício Augusto Marx
El Porsche 356 de Maurício Augusto Marx en el Museo Porsche de Stuttgart-Zuffenhausen.

“Llevaba coqueteando con el Porsche 356 desde que era un niño, admirando su parte trasera anaranjada en un rincón del cobertizo. Ya lo había elegido, pero aún no tenía edad para apreciarlo de verdad. Fue amor a primera vista”, dijo Marx. “En 1998 cogí el auto por primera vez. Al año siguiente, con la muerte de mi padre, terminaría asumiendo la responsabilidad de cuidar toda su colección de vehículos, pero nunca perdería mi gran pasión por el Porsche 356”.

El contexto y la relación padre-hijo con Porsche recuerdan la historia de Ferdinand Porsche y su hijo Ferry. “Logré comprar colecciones de periódicos y revistas de los años 50 y encontré que mi 356 participó en al menos dos carreras en Brasil”. Una de ellas fue en el autódromo de Interlagos, en 1957, y la otra en una subida de montaña, en Estrada Velha de Santos (en el Parque Estatal Sierra de Mar), en donde ocupó el tercer lugar.

La pasión por el 356 es tan grande que Marx lo considera un gran amigo. “Un día, cuando iba a mi taller en el interior de São Paulo, vi un cartel, 'Chatarrería del Viejo Zuza', y decidí en ese momento que ese también sería el nombre cariñoso de mi raro Porsche 356”.

Marx dice que, como su padre, siempre valora mucho más la originalidad de los vehículos y por eso evita, en la medida de lo posible, las renovaciones. Dice que nunca ha tenido que hacer ningún trabajo de restauración a su ‘Viejo Zuza’. “Me gusta dejar las cicatrices en el auto, porque así puedo mostrar toda su historia, sobre todo si participó en competencias”.

“Me gusta dejar las cicatrices en el auto, porque así puedo mostrar toda su historia, sobre todo si participó en competencias” Maurício Augusto Marx

En 1998, llevó al ‘Viejo Zuza’ a participar del primer encuentro en el Porsche Club Brasil, cuando despertaba su efervescencia en Interlagos. Desde entonces, también actuaría en otros concursos, reuniones, viajes y exposiciones. La más reciente fue en avión, en marzo, mes de su fabricación, para celebrar el aniversario número 70 del 356 en su Alemania natal.

Nada más aterrizar el auto en Múnich, Marx se puso al volante del ‘Viejo Zuza’ para hacer un viaje de 2500 kilómetros, recorrido que pasó por París, Bruselas y Essen. “Tuvimos algunos imprevistos en el viaje, pero el universo se confabuló y algunos amigos también ayudaron con las soluciones en el camino. Uno de ellos fue un francés que recomendó a un excelente mecánico en París que trabajaba con modelos Porsche y que donó algunas piezas como regalo”, dijo Marx. De Essen, fueron a Gmünd (Austria), para visitar el edificio Reutter, donde se encontraba el pequeño garaje en el que la empresa construyó manualmente los primeros autos.

Porsche 356 y Maurício Augusto Marx en la Porscheplatz de Stuttgart-Zuffenhausen, 2022. Foto: Maurício Augusto Marx
Maurício Augusto Marx acaricia su 356 frente a la escultura del artísta británico Gerry Judah, en la Porscheplatz, en Stuttgart-Zuffenhausen.

Cuando finalmente llegaron al Museo Porsche de Stuttgart fueron recibidos con una atención muy especial por parte de sus representantes. Incluso hubo un espacio para exponer el auto justo en la entrada del museo durante toda la tarde. No faltaron los curiosos para fotografiar el vehículo en su estado más original. Tenía la bandera de Brasil en el capó, lo que demuestra que el Porsche 356 también flechó corazones y ganó amores lejos de su tierra natal.

Desde entonces y por un período de seis meses, ‘Viejo Zuza’ se quedará en las instalaciones de MOTORWORLD, un garaje en Stuttgart que guarda autos de coleccionistas europeos. Marx todavía planea llevar al ‘Viejo Zuza’ a “participar en más carreras y hacer el mayor kilometraje posible, tal vez otros 10 000 kilómetros en eventos y viajes”. Es un plan, por tanto, que no prevé la jubilación a corto plazo del viejo amigo.

Un auténtico clásico en la historia del automóvil

El primer automóvil con el nombre de Porsche salió a la calle el 8 de junio de 1948. Fue el modelo 356 Roadster, producido en Gmünd (Austria), propulsado por un motor Volkswagen de cuatro cilindros y 1.1 litros refrigerado por aire. La potencia del motor fue aumentada a 35 CV para el 356, llamado así por el número del proyecto de diseño. Pasó el tiempo y el nombre Porsche se convirtió en sinónimo de autos deportivos y de carreras, como lo soñaron los fundadores de la empresa, Ferdinand Porsche y su hijo Ferdinand Anton Ernst, o simplemente ‘Ferry’. El 356 fue fabricado hasta 1965 y alcanzó un volumen total de ventas superior a las 75 000 unidades.

Related Content

 Hacia rutas salvajes en un Porsche 356
Estilo de vida

Hacia rutas salvajes en un Porsche 356

Nada mejor que viajar por zonas desconocidas para disfrutar de la combinación perfecta entre aventura y tranquilidad. A bordo de un Porsche 356 descubrimos la atracción del horizonte, el ritmo poético y la autorrealización.

Lágrimas bajo cero
Estilo de vida

Lágrimas bajo cero

En la Antártica, culminó el Proyecto 356 World Rally Tour: 30 000 kilómetros en siete continentes a bordo de un Porsche 356 A Coupé de 1956.

Porsche 356 ‘V2’: regreso a Roma
Historia

Porsche 356 ‘V2’: regreso a Roma

En Roma se dan cita el pasado y el presente de los equipos de competición para clientes de Porsche. Marc Lieb habla de uno de los mejores 356 de carreras y Herbert Linge rememora la versión ‘V2’.