En resumen
- El doble campeón olímpico Tom Pidcock participa con Manthey en un track day en el Nordschleife de Nürburgring junto al embajador de Porsche Jörg Bergmeister.
- A bordo de su Porsche 911 GT3 RS con Kit Manthey, demuestra lo que une al ciclismo de élite y al automovilismo: precisión, confianza y sensibilidad.
- Bergmeister da a Pidcock consejos sobre la puesta a punto y la técnica de pilotaje. Además, se muestra impresionado por su ritmo y su control del coche.
Ya sea en carretera, en bicicleta de montaña o en ciclocrós, Tom Pidcock es uno de los ciclistas más versátiles y con más éxitos de su generación. El británico, de 27 años, ganó el oro en cross-country en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y en los de París 2024. A ello se suman un título de campeón del mundo de ciclocrós y victorias en grandes carreras en ruta.
Pero Pidcock no solo es rápido sobre dos ruedas. En circuito, se pone al volante de su Porsche 911 GT3 RS de la generación 992.1 con Kit Manthey. A principios de año, completó una vuelta Bridge-to-Gantry (un sector del trazado Nordschleife) en 6:52,37 minutos.
Punto de encuentro entre ciclismo y automovilismo
Hace frío y hay humedad en Nürburgring cuando Tom Pidcock se reúne con Jörg Bergmeister. En principio, la jornada iba a estar dedicada por completo al 911 GT3 RS con Kit Manthey. El plan era conocer el coche, explorar sus posibilidades y, sobre todo, divertirse.
Pero la lluvia persistente impide rodar en el Nordschleife. Así que ambos se dirigen a Manthey, a tiro de piedra de Döttinger Höhe. Entre bastidores, Pidcock descubre enseguida paralelismos entre el deporte del motor y el ciclismo profesional. "La organización de la escudería y la disposición de cada pieza me recuerdan mucho a la base logística de nuestro equipo ciclista", afirma el británico. "El almacén de piezas, las listas de material... Es un mundo bastante parecido".
Las similitudes se extienden también al desarrollo. En ambas disciplinas, cuentan tanto los análisis precisos como la intuición y la experiencia de los expertos.
Por qué la confianza es decisiva en el Nordschleife
"Lo que he aprendido en Manthey es que, cuando se desarrolla un coche en Nürburgring, los datos no lo dicen todo. También hay que fiarse de las sensaciones", explica Pidcock. "Al desarrollar una bicicleta, para mí las sensaciones son incluso más importantes que los datos. El trazado Nordschleife es muy impredecible, pero Porsche y Manthey consiguen que los coches sean lo más predecibles posible para el piloto".
Ser rápido es una cosa. Poder reproducir esa velocidad de forma constante es otra. Esto vale tanto para los profesionales como para los aficionados experimentados. Lo decisivo son el control y la compenetración entre piloto y vehículo. "Quien quiera ser rápido necesita, ante todo, confianza", afirma Bergmeister. "Si confías en el coche, puedes ir al límite y aprovechar su potencial".
Tom Pidcock con su 911 GT3 RS en Nürburgring
A primera hora de la tarde, el tiempo mejora. Pidcock y Bergmeister salen a pista, al principio con Michelin Pilot Sport S 5, el neumático de lluvia del 911 GT3 RS. Al poco rato, Bergmeister ya está impresionado por lo cerca que le sigue Pidcock. Aun así, el británico insiste en que, en realidad, se lo toma con calma. Primero, ganar confianza al volante; después, aumentar la velocidad paso a paso. "Conozco a varios ciclistas profesionales, en activo y retirados. Estos chicos captan de forma natural la trazada correcta y el ritmo de una vuelta rápida y limpia", comenta Bergmeister. "Nada más subirse, Tom sabe perfectamente lo que hace. Tiene muy buen tacto con el coche y, además, no siente miedo".
La pista se seca y el agarre aumenta. Es el momento de los neumáticos de seco. Bergmeister ajusta ligeramente la configuración de los amortiguadores y da a Pidcock algunas indicaciones para sacar aún más partido a su 911 GT3 RS. "Para alguien que no rueda aquí con regularidad, el ritmo de Tom es realmente admirable. Hay gente que va al Ring todos los días y es más lenta", dice Bergmeister. "En realidad, mi único consejo fue que se concentrara en los detalles decisivos: los puntos de frenada y de entrada en curva. Pero gran parte de eso lo hace de manera totalmente intuitiva. Por algo es tan bueno en los descensos con la bicicleta".
¿Qué atrae a Pidcock de conducir deportivos potentes en el Nordschleife? La respuesta es sencilla: "Creo que es porque aquí también se trata de rendimiento, igual que en el ciclismo. La mentalidad es la misma", afirma. "Para mí, pilotar consiste básicamente en mejorar siempre. Eso también está presente en mi día a día. Pero aquí no hay presión. Puedo disfrutar de no tener que ir al límite absoluto. En competición, uno vive constantemente bajo mucha presión. En el circuito, me gusta que, al final, solo compito contra mí mismo".
El 911 GT3 RS, más afinado con el Kit Manthey
Es precisamente aquí donde destacan los modelos GT de Porsche. Más aún cuando, con el Kit Manthey, están todavía más orientados al uso en circuito. Las modificaciones específicas en el chasis, los frenos y la aerodinámica perfeccionan el conjunto y aumentan las prestaciones en pista. "Son todo pequeños detalles. Se trabaja cada aspecto y se ajusta todo hasta que el conjunto encaja", explica Bergmeister. "Eso es exactamente lo que hace Manthey, con un rigor extremo y la vista puesta en el circuito. Al final, solo importan las prestaciones".