Es imposible no fijarse en Radka Leitmeritz en este coqueto café de la costa del Pacífico estadounidense. Naturalmente, acaba de llegar de su entrenamiento de tenis: chaqueta de la década de 1980 con cuadros verdes y amarillos y la palabra ‘tenis’ bordada unas 1000 veces, collar de plata con colgante en forma de raqueta y gorra blanca con una pelota de tenis impresa en color verde menta. Con este atuendo podría salir sin más en una de las inolvidables películas que presentan una imagen romántica de este deporte. Match Point, de Woody Allen, por ejemplo. A Leitmeritz le gusta el lenguaje visual de ese thriller melodramático de 2005.

“Crecí en un bloque de hormigón cerca de Praga”, dijo la fotógrafa de 47 años. “Para mí, el tenis era un deporte inalcanzable y lo tenía idealizado en un tono romántico: gente vestida con bonita ropa vintage disfrutando de una limonada en la terraza de su club de tenis”. Este mundo estaba muy alejado de la realidad de su vida en la República Checa. Leitmeritz se mudó a Múnich, donde trabajó siendo asistente de fotografía. París fue su siguiente parada. Tras acabar sus estudios de fotografía dio el salto a Los Ángeles, donde colaboró con Nicole Kidman y muchas otras estrellas.

Radka Leitmeritz, autorretrato, proyecto Court Supremes
Autorretrato de Radka Leitmeritz.

Fue allí donde se encendió su pasión por el tenis. Hace cuatro años, en su primera clase: “Me enamoró de inmediato y quería descubrirlo todo sobre este deporte”. Lo que ocurrió entonces lo demuestra: el que sigue una gran pasión suele verse recompensado con el éxito. “La redacción de la edición checa de Elle se dio cuenta de que yo publicaba continuamente fotos sobre tenis en redes sociales, así que me propusieron fotografiar a Petra Kvitová”. En aquella sesión fotográfica en 2018 surgió la famosa foto que muestra a la dos veces ganadora de Wimbledon sobre una grada desmoronada. Se la ve tumbada de espaldas a la cámara con la ropa y el cuerpo manchados de arena roja. En el mundo del tenis no se había visto nada igual. La mayoría de las fotos de las jugadoras son de dos tipos: en acción sobre la pista o totalmente arregladas para revistas de moda. “Eso termina por ser aburrido”, dijo Leitmeritz. Ella tiene otra idea: “Quiero captar los momentos que nadie fotografía”. Siempre vemos la foto de la ganadora, pero en un Grand Slam hay otras 127 tenistas que se marchan a casa derrotadas: “Quiero mostrar el mundo del tenis entre bastidores: las lágrimas de la perdedora, su soledad en la habitación del hotel, los encuentros en el vestuario…”.

La foto de Kvitová le abrió las puertas de este mundo tan cerrado. Se demostró que muchas jugadoras tenían ganas de experimentar. En la cancha llevan la ropa de los patrocinadores y en las sesiones fotográficas de moda, la de los diseñadores. “Se han dado cuenta de que mi objetivo es sacar a la luz sus diferentes personalidades”, dijo Leitmeritz. Por ejemplo, Bianca Andreescu en la ducha, Barbora Strýcová como Eva con una pelota de tenis a modo de manzana y Angelique Kerber en blanco y negro en un pasillo que parece infinito. La fotógrafa consigue estar a la altura de estas personalidades tan marcadas y a la vez mantenerse fiel a su estética retro. 

En sus imágenes se difumina la frontera entre la vida y el arte. Valora mucho escenas como la de los mimos jugando tenis en el parque al final de la película Blow Up de 1966. “Busco carácter, incluso en los lugares”. Le fascinan las piscinas, las canchas de tenis y los clubes abandonados. “Desconoces todo lo que ha pasado allí, y eso estimula la fantasía”. 

Al final, la fotógrafa checa ha conseguido realmente conferirle a este deporte el romanticismo con el que soñaba de niña. ¿Y cómo se ve ella a sí misma en este cosmos? Como fan de Porsche se atreve en exclusiva para la revista Christophorus a experimentar un autorretrato. Todo un reto: “No me gusta que me fotografíen, pero quería ver cómo sería yo en el mundo del tenis”.

Acerca de Court Supremes

Petra Kvitová, fotografiada por Radka Leitmeritz en 2018.
Petra Kvitová.
Maria Sharapova, fotografiada por Radka Leitmeritz, proyecto Court Supremes.
Maria Sharapova.
Maria Sakkari, fotografiada por Radka Leitmeritz, proyecto Court Supremes.
Maria Sakkari.
Angelique Kerber, fotografiada por Radka Leitmeritz, proyecto Court Supremes.
Angelique Kerber.
Julia Görges, fotografiada por Radka Leitmeritz, proyecto Court Supremes.
Julia Görges.
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Para Porsche y Radka Leitmeritz, Court Supremes es un proyecto en curso que comenzó en 2020 durante la pausa del torneo provocada por la pandemia. Fanática de Porsche, Leitmeritz une su pasión por la fotografía y el tenis en el proyecto Court Supremes, con fotografías que van desde intensos retratos hasta inusuales naturalezas muertas. Las fotografías representan pasión y rendimiento, retratando dinamismo y estética. Es un homenaje artístico al tenis femenino y a las jugadoras que han dejado su huella en el deporte durante décadas. En este contexto, ya han posado ante la cámara jugadoras de talla mundial como Petra Kvitová y Martina Navrátilová, así como también las embajadoras de la marca Porsche Julia Görges, Angelique Kerber y María Sharápova. Las cinco también ganaron en su día el Porsche Tennis Grand Prix de Stuttgart y cada una de ellas se llevó de premio un Porsche 911. También han quedado inmortalizadas por el lente de Leitmeritz Aryna Sabalenka, Victoria Azarenka, Maria Sakkari y la actual campeona del Porsche Tennis Grand Prix, la polaca Iga Swiatek.

El fabricante de autos deportivos patrocina el tenis femenino desde 1978 y ha ampliado continuamente este compromiso a nivel internacional.

Los interesados pueden ver la galería completa de fotos del proyecto Court Supremes en www.porsche-tennis.com/court-supremes.

Información

Artículo publicado en la edición número 402 de Christophorus, la revista para clientes de Porsche.

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