Solo puede haber dos

En la terraza del Museo Porsche, en Zuffenhausen, hay dos 911 Speedster. Uno de ellos tiene mucha historia; el otro, está preparado para darle continuidad a la saga.

Téngalo claro: si alguien le ofrece un 911 Speedster de la serie 993 y le dice que es un modelo 'original', ¡sea escéptico! Existe una alta probabilidad de que sea una réplica, porque el 911 biplaza en su última generación refrigerada por aire es uno de los coches más escasos que Porsche haya construido. De hecho, solo se fabricaron dos unidades, de las cuales, una fue vendida a un particular y la otra fue un regalo de aniversario. La buena noticia es que esta última regresó al museo como préstamo. Hoy tiene un valor incalculable y se protege con el máximo cuidado. Tanto es así, que sale solamente en ocasiones especiales, como esta sesión de fotos junto al más reciente 911 Speedster. La localización también es muy especial: la azotea del Museo Porsche, el escenario elegido para este cara a cara en el que toda una rareza se encuentra con una leyenda moderna.

911 Speedster, 2019, Porsche AG
Un Speedster va en busca de sensaciones puras y generalmente persigue la sencillez. Sin embargo, este 993 con interior de cuero y madera tiene unos acabados más lujosos de lo habitual.

Los Speedster son muy importantes para Porsche. Pocos modelos reflejan los valores fundamentales de la marca, la dinámica y el placer de conducción, como estos descapotables que reducen sus cualidades a lo esencial y modifican su perfil con ese parabrisas recortado tan característico. La genética Speedster tiene su origen en el Porsche 356 Nº 1, el primer modelo de la compañía, muy citado últimamente dado el gran número de innovaciones que están llegando a la gama de descapotables. Sin embargo, el 356 1500 América Roadster de 1952 es considerado como el verdadero antepasado de esta carrocería. Con su techo plegable para situaciones ocasionales, sus ventanillas especiales y sus asientos ligeros tipo bacquet, este coche deportivo de aluminio, especialmente desarrollado para los estadounidenses locos por las carreras, posee las características clave de los Speedster. Pesa 60 kilogramos menos que el 356 Coupé, solo se construyeron 21 unidades y costaban más o menos lo mismo en su época.

En el otoño de 1954 llegó el sucesor, esta vez hecho de acero y con un precio más asequible, aunque también con un diseño y unas pretensiones muy puristas. Nos referimos al primer 356 Speedster que, con una factura de apenas 2.995 dólares, se convirtió rápidamente en un éxito en EE. UU. Poco después, en 1957, el 356 A 1500 GS Carrera GT Speedster irrumpió en el mercado con un motor Fuhrmann de 110 CV, que permitía al descapotable superar los 200 km/h, un logro nunca antes conseguido por ningún otro modelo de producción de Porsche.

Y de un gran salto en la historia llegamos hasta los años 90 del siglo XX, donde el trabajo de Ferdinand Alexander Porsche cobra especial relevancia. El hijo mayor de Ferry y nieto del profesor Ferdinand Porsche, comenzó su carrera en 1957 en el estudio de Diseño de Porsche, tras haber estudiado en la Escuela de Diseño de Ulm, en Alemania. Su extraordinario talento salió a relucir rápidamente cuando completó los primeros bocetos del 904 Carrera GTS, aunque el modelo que finalmente le llevaría a la cumbre fue el 911, cuya forma icónica creó junto a su equipo. El nueveonce todavía lleva la firma de "Butzi" Porsche.

En 1972, F. A. fundó su propio estudio de diseño en Zell am See, pero permaneció estrechamente unido a la empresa y, en 1990, asumió la presidencia del Consejo de Supervisión de Porsche AG, cargo que ostentaba su padre hasta ese momento. Esa misma década, en 1995, Ferdinand Alexander celebraría su 60 cumpleaños y fue entonces cuando el departamento Porsche Exclusive se puso manos a la obra para expresarle su gratitud con un regalo muy especial. 

911 Speedster, terraza del Museo Porsche, 2019, Porsche AG
Con sus colores como reclamo, ambos Speedster reflejan el tiempo en el que fueron fabricados. El 991 no tiene nada que envidiar al 993, que está dotado de un equipamiento muy lujoso.

El resultado fue un modelo único y extraordinario, que partía de la base de un Carrera 2 Cabriolet: el 993 Speedster verde de la serie 993. El equipo implicado en el proyecto integró en este coche el parabrisas corto del 964 y la tapa trasera de la capota con la característica doble burbuja aerodinámica. Incluso el mecanismo nada convencional de desbloqueo del techo, con la palanca detrás del asiento del conductor, también es similar al de su predecesor. La caja de cambios Tiptronic, los asientos RS tapizados en cuero de color marrón oscuro, las inserciones de madera y los huecos de almacenaje bajo el compartimento del techo completan la obra maestra. Se dice que F. A. estaba muy complacido por este regalo, si bien rara vez se ponía a los mandos de este modelo exclusivo. Hoy, apenas cuenta con 2.000 kilómetros en su odómetro.

Los reyes del sol

Pero la historia del Speedster no terminó aquí para Porsche. En 2010 llegaría la  versión de dos plazas de la serie 997, con elementos distintivos del Turbo y un generoso motor bóxer atmosférico de 408 CV. Contrariamente a la tradición, esta serie especial, limitada a 356 unidades, incluía una dotación de equipamiento muy amplia, algo que no fue del gusto de todos. Un Speedster debe ser ligero y austero, algo así como un diamante en bruto y una fuente de puro placer de conducir. Una máquina en la que broten las emociones, las aventuras se intensifiquen y las preocupaciones se queden atrás. Un automóvil que nadie que haya tenido el honor de conducir, lo pueda olvidar. Un clásico del mañana para el aquí y el ahora. Los entusiastas del Centro de Desarrollo de Weissach asumieron esta tarea, y la llevaron a cabo, naturalmente, con su propio enfoque.

La siguiente generación llegó en un momento muy especial. No fue una coincidencia que se presentara exactamente 70 años después del nacimiento del primer deportivo de la marca. Porsche se regaló el 911 Speedster Concept para su aniversario en junio de 2018. A comienzos del año siguiente, la versión de producción en serie estaba lista para salir al mercado en una edición limitada a 1.948 unidades. Era la primera vez que un Speedster tomaba como base a un modelo GT. Bajo el capó trasero, el motor de seis cilindros, 4.0 litros y 510 CV del 911 GT3, logra aceleraciones espectaculares y desencadena síntomas de pura adicción según la aguja del cuentavueltas se acerca al régimen máximo de giro, situado en 9.000 rpm. Unos precisos golpes de gas al reducir marchas ponen la piel de gallina a todo aquel que se siente al volante. El chasis, también herencia del GT3, transmite precisión en conducción exigente. La ligereza es otro de sus puntos destacados, gracias a elementos como la fibra de carbono, que deja a la vista una trama especialmente brillante en determinados lugares como la parte inferior de la tapa trasera que esconde el techo de material textil. Una capota, por cierto, capaz de desafiar a cualquier túnel de lavado de coches.

Sin lugar a dudas, el nuevo 911 Speedster, aún basado en la serie 991, se acerca al ideal de deportivo ligero y rápido en mayor medida que muchos otros vehículos de la gama. Sus cifras lo dejan bien claro: apenas tarda 4,0 segundos en alcanzar los 100 km/h desde parado, 11,9 segundos en cubrir el cuarto de milla y, para todo aquel que tenga prisa, que sepa que puede alcanzar 310 km/h en aquellos tramos de las autopistas alemanas (autobahn) que no tienen límite de velocidad. Los sentimientos que desencadena son difíciles de describir porque son simplemente abrumadores.

Arma de seducción

Entonces, ¿de dónde viene el segundo 993 Speedster?

Jerry Seinfeld es responsable de que aquel Speedster de "Butzi" Porsche no sea un modelo único. El actor estadounidense, estrella de la comedia que lleva su nombre, es un auténtico fanático de la marca y orgulloso propietario de una nutrida lista de modelos Porsche, en su mayoría poco comunes. En 1998 adquirió un 911 Cabriolet de color de plata. Dos años más tarde, aquel 4S con cambio manual y anchura de vías de Turbo, viajó a través del Atlántico junto a una solicitud para transformarlo en un verdadero Speedster, como aquel prototipo original. Porsche cumplió el deseo de su buen amigo. En octubre de 2001, el proyecto ya terminado se embarcó nuevamente en su viaje a América. Por lo tanto, hay un segundo original. Entonces, si alguien le ofrece un 993 Speedster y le dice que es 'genuino', sospeche…

911 Speedster, terraza del Museo Porsche, 2019, Porsche AG
Es un placer contemplar a estos dos Speedster desde la zaga. No importa si la doble salida de escape está en el medio o en ambos extremos. Cada detalle cuenta, y la trasera de estos modelos deja bien claro que se trata de unidades especiales.

Información

Texto publicado en la revista "Porsche Klassik", edición especial "Ocho generaciones del 911".

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