En resumen
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La North Coast 500 de Escocia se ha convertido en una de las carreteras más aclamadas entre los aficionados al mundo del automóvil.
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Conducir el Porsche Macan Turbo totalmente eléctrico a lo largo de esta ruta de aproximadamente 800 kilómetros permite descubrir paisajes espectaculares, lugares históricos y comunidades locales a través de las Highlands.
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La ruta pone también al descubierto la tensión entre las oportunidades económicas y los retos ecológicos y sociales, lo que exige un turismo responsable y la protección de la región.
La Ruta 66. El Großglockner. La Transfăgărășan. El debate sobre cuál es la ruta más bonita del mundo es casi tan recurrente entre los aficionados a los coches como la cuestión de dónde tiene que estar el motor en un vehículo. En los últimos once años, la North Coast 500 escocesa se ha sumado a esta conversación. Y con razón, ya que ofrece todo lo que se puede desear en un viaje por carretera, especialmente si se recorre al volante de un Macan Turbo cien por cien eléctrico.
Un viaje inolvidable
La ruta atraviesa las Highlands escocesas, una región que destaca por su exuberante vegetación y sus espectaculares cadenas montañosas. El paisaje está salpicado de lagos, cascadas, ríos y mar. Amplias vías asfaltadas se alternan con tramos de un solo carril técnicamente exigentes. A pie de camino se sitúan numerosos hoteles con fantásticos menús que cuentan una historia que se remonta a miles de años atrás. Todo eso nos espera mientras nos preparamos en Inverness para un recorrido que quedará grabado durante mucho tiempo en la memoria. A lo largo de la ruta, no solo descubriremos lugares fascinantes, sino también personas que llevan aquí una asombrosa vida marcada decisivamente por la North Coast 500.
El recorrido es una creación relativamente nueva que ha surgido de la unión de una serie de carreteras que serpentean a lo largo de la costa del extremo norte de Escocia, casi tan cerca del círculo polar ártico como de Londres y con una longitud de unas 500 millas, es decir, unos 800 kilómetros.
La NC 500 se inauguró oficialmente en 2015 y su desarrollo corrió a cargo de la North Highland Initiative, fundada por el actual rey Carlos III. Su objetivo es promover el desarrollo económico de la región. Dado que la red de carreteras ya existía, no hubo que asfaltar de nuevo, y apenas se necesitó invertir en infraestructura. En su lugar, se hizo una buena campaña publicitaria en las redes sociales y en el Inverness Classic Car Show. El plan fue cogiendo brío y, en los dos primeros años, el número de visitantes de la región aumentó un 26 %. Un estudio de la Universidad Caledonian de Glasgow reveló que, en 2018, la NC 500 ya había aportado unos 26 millones de euros a la economía de la región. Jeremy Clarkson recorrió la ruta en un episodio de la serie The Grand Tour y la describiría como “el mejor viaje en coche del mundo”.
Ya era hora de conquistar esta ruta también para Christophorus. Nos acompaña un Macan Turbo cien por cien eléctrico en color amarillo Speed. La NC 500 empieza y acaba en Inverness, también conocida como “la capital de las Highlands” y ubicada en un pintoresco emplazamiento a orillas del río Ness, que da nombre al mito del famoso lago. Su paisaje urbano está caracterizado por la arquitectura victoriana y los edificios históricos. No existe una única dirección oficial para la ruta que tenemos por delante, pero conducir en sentido antihorario tiene la ventaja de que se pueden dejar para la parte final las mejores vistas y las carreteras más estrechas del oeste.
Nos dirigimos hacia el noreste por Black Isle. A la derecha, el salvaje mar del Norte; a la izquierda, las colinas cada vez más grandes que hacen famosa a la región. Se trata de un paisaje antiguo muy marcado por el hombre, en el que las fértiles tierras de cultivo están salpicadas de cruces celtas de 1.200 años de antigüedad, un elemento importante del arte medieval y testimonio de la tradición histórica.
Tras una hora aproximadamente, llegamos a Glenmorangie House en Tain, un elegante hotel boutique. Construido originalmente como casa de huéspedes para la cercana destilería, recientemente se ha renovado en profundidad. Es conocido sobre todo por su cocina creativa. Allí se sirven vieiras recién pescadas, seguidas de un delicado cordero asado. En verano, a veces se acompaña a los huéspedes a la colina que hay detrás de la casa para recolectar ingredientes como ortigas y ajo silvestre, que luego se emplean para la cena. La casa es un lugar donde disfrutar de experiencias culinarias y, al mismo tiempo, un escenario perfecto.
Campo de golf Royal Dornoch
A la mañana siguiente nos ponemos en marcha temprano, si bien la próxima parada está cerca. A solo media hora al norte se encuentra el campo de golf Royal Dornoch. El primer partido en este green legendario se jugó allá por el año 1616. Ya en 1964, el experto estadounidense en golf Herbert Warren Wind lo describió como “el campo más natural del mundo” y añadió que ningún golfista se puede considerar completamente formado hasta que no haya jugado y aprendido en el Royal Dornoch. No hace falta ser socio para jugar aquí, pero es recomendable reservar. Si en el primer partido los deportistas llegaron previsiblemente a caballo, hoy acudimos en un Macan Turbo con 639 caballos (470 kW) de potencia.
Cuanto más nos alejamos de Inverness, más tranquila se vuelve la NC 500. Castillos palaciegos, impresionantes vistas costeras y pintorescos pueblecitos pesqueros nos sirven de puntos de referencia mientras conducimos el SUV eléctrico por la A9 cada vez más hacia el norte. Nuestro destino para pernoctar es el castillo de Mey, del siglo XVI, que en su día fue rescatado de su estado de deterioro por la difunta reina Isabel. Ella pasaba allí más de un mes al año y, en la actualidad, el rey Carlos III sigue la tradición y disfruta allí siempre de sus vacaciones.
Nada más ver el castillo, queda claro que esta no va a ser una visita cualquiera. No hace falta ser miembro de la familia real para alojarse en Granary Lodge, el nuevo y lujoso bed & breakfast situado en los terrenos de la fortaleza. Aquí sí que se siente uno como un rey: pasamos una noche siguiendo los pasos de la reina Isabel en un castillo tan perfectamente conservado que parece como si la monarca lo hubiera abandonado hace solo cinco minutos. Sus pequeñas botas de goma están al lado de la puerta de entrada, junto a una bandeja con conchas que recogió durante sus paseos diarios. Testigos silenciosos que, sin embargo, tienen mucho que contar.
Hana Sutherland, empleada del castillo y estudiante de la Universidad de las Highlands y las Islas, creció aquí en la zona. “La NC 500 ha abierto muchas oportunidades nuevas para la región, desde empresas y puestos de trabajo hasta proyectos comunitarios”, explica. “Es fantástico ver cómo vive y trabaja la gente y descubrir cómo encuentran siempre formas de atraer a otras personas a la vida local”.
En la siguiente parada nos hacemos una idea de lo que quiere decir Sutherland exactamente. Conducimos el Macan por la costa hasta la central mareomotriz de MeyGen, donde se respira otro tipo de energía y entusiasmo. La central de este tipo más grande del mundo, situada en la costa norte, produce energía sostenible desde 2016 gracias a las corrientes marinas.
“En Pentland Firth hay una de las corrientes de marea más rápidas del mundo, y el Inner Sound es como un embudo natural que empuja enormes cantidades de agua a través de un canal estrecho entre el Atlántico y el Mar del Norte”, explica Fraser Johnson, Director de Operaciones y Activos. “Las turbinas del fondo funcionan básicamente como aerogeneradores submarinos que se mantienen invisibles. Además, a diferencia del viento, las mareas son totalmente predecibles. Es una sensación muy gratificante participar en un proyecto que realmente puede marcar la diferencia en la lucha contra el cambio climático”. Queremos formar parte de esto, así que aceptamos la oferta de Johnson para cargar el Macan en la subestación de MeyGen. Vamos a conducir con la energía del océano y, además, en un deportivo. Fraser Johnson no oculta su orgullo. “Crecí aquí”, explica. “Tener ahora la oportunidad de trabajar en algo que no solo es pionero, sino que también está arraigado en esta región, es algo muy especial”.
Trabajando juntos por el futuro
El orgullo parece ser una característica común de las personas que viven y trabajan a lo largo de la NC 500. Se sienten orgullosos de la belleza de su tierra natal, pero también de la forma en que están forjando juntos el futuro gracias a los tesoros de la naturaleza, al extraordinario patrimonio de Escocia y al espíritu pionero por el que son famosos desde hace mucho.
Estas cualidades se hacen evidentes nada más llegar a Castletown, donde Claire y Martin Murray están transformando las ruinas de un antiguo molino en la nueva destilería de whisky Stannergill. “Con un par de tormentas más, el molino se habría venido abajo por completo”, comenta Martin entre risas. Pero ahora el antiguo edificio de piedra es un hervidero de actividad, mientras los artesanos lo restauran con esmero para devolverle su antiguo esplendor. “Tenemos tres hijos pequeños y queríamos criarlos aquí, donde crecimos nosotros mismos”, explica Claire. “Pero no es fácil, porque esta región tiene una economía rural bastante frágil, con una población en declive y pocas oportunidades laborales, así que hemos creado nuestras propias perspectivas”.
Sin la NC 500, probablemente no habrían tomado esta decisión. “Establecimos el negocio antes de que la ruta se hiciera famosa. Nuestra tienda no era más que una estantería en la oficina”, recuerda Martin. “Pero, de repente, se empezaron a formar colas de gente en el aparcamiento bajo la lluvia torrencial esperando para comprar, así que abrimos un comercio de verdad y no nos hemos arrepentido nunca”. La NC 500 garantiza unos ingresos rentables y permite tener contratados empleados durante todo el año, no solo por temporadas.
Con una precisión milimétrica
Después de Thurso, la NC 500 hace honor a su nombre y nos lleva al extremo norte de Gran Bretaña. Pronto apreciamos la maniobrabilidad del Macan al tomar por primera vez una carretera de un solo carril con apartaderos, muy habituales en la ruta, pero, mientras esta serpentea alrededor del antiguo fondeadero vikingo de Loch Eriboll, merece la pena dedicar un tiempo a disfrutar de las vistas. Todos los compañeros de viaje coinciden en que esta es la etapa más bonita hasta ahora, y la Lundies House en el pueblo de Tongue, con ocho dormitorios, es el emplazamiento más espectacular. El hotel boutique combina la frialdad escandinava con tonos terrosos, todo ello complementado con suelos de madera pulida y muebles fabricados por artesanos escoceses. Las altas ventanas dejan pasar la fría luz del norte a través de antiguas contraventanas. Las vistas son impresionantes. Por la noche, disfrutamos de marisco procedente de las aguas que hay justo debajo del hotel, además de carne de caza acompañada de verduras cosechadas una hora antes en el jardín amurallado. Nada en Lundies parece llamativo o complicado, pero todo se hace con una precisión milimétrica.
A la mañana siguiente, cruzamos la calzada de Kyle of Tongue. Aquí se pueden observar numerosos animales salvajes, como focas o nutrias e incluso águilas reales y pescadoras.
La carretera se vuelve más ancha y despejada a medida que nos dirigimos hacia el sur, rumbo a Kylesku Bridge, uno de los lugares más populares de la ruta. El último destino del día es el Torridon Hotel, en la pequeña localidad de Achnasheen.
Allí conocemos al propietario, Dan Rose-Bristow, y su querido 911 Carrera 3.2 Coupé (serie G) de 1989. Nos espera en el Porsche Destination Charger. Mientras se carga el Macan, aprovechamos para visitar el bar, que hace honor a la reputación de las Highlands. “El marketing de la NC 500 ha sido fenomenal y, sin duda, ha atraído aquí a muchos dueños de coches espectaculares”, afirma Dan. “Lo notamos especialmente en temporada baja, que es una época del año mucho más animada y probablemente la mejor para la NC 500. Hay menos mosquitos y menos autocaravanas”. Para él, es importante destacar que los visitantes deben ser comprensivos con el modo de vida de la gente local. “Por experiencia propia, puedo decir que no hace falta conducir un Porsche pisando a fondo para disfrutar realmente de las carreteras en esta zona”.
El consejo de Dan no podría ser más oportuno, ya que al día siguiente la NC 500 nos lleva a la península de Applecross. Hasta mediados del siglo XIX, solo se podía acceder a ella por mar y, aún hoy, el Bealach na Bà —que en gaélico escocés significa “paso del ganado”— es probablemente el tramo más exigente. Curvas cerradas increíblemente estrechas, escarpados acantilados a un lado, la profundidad del abismo a otro… Aquí, el Macan con tracción a las cuatro ruedas demuestra sus virtudes.
Sea como fuere, se siente un cierto alivio cuando la vía se ensancha de nuevo al pie del Bealach na Bà. El Macan recorre la ruta sin esfuerzo, mientras reflexionamos sobre todas las cosas que hemos aprendido de la North Coast 500, la zona, la gente y las complejas relaciones que hay entre todas ellas.
En una parada intermedia, conocemos a David Richardson, Director de Desarrollo y Participación de NC 500 Ltd. “Si alguien vive aquí y le importa que sus hijos encuentren trabajo, tendrá una visión positiva de la NC 500”, explica. “Pero si se ha mudado aquí para disfrutar de la tranquilidad, que en parte se ve alterada por vehículos que no se conducen precisamente con mucho respeto, es posible que opine de otra manera”.
Por eso, en la página web de la NC 500 hay ahora una declaración de compromiso que insta a los visitantes a no dejar huellas, a conducir de forma responsable, a respetar el medioambiente y a apoyar a las empresas y organizaciones benéficas locales. Son cosas que parecen obvias, pero que cobran aún más sentido cuando uno ha recorrido la ruta por sí mismo.
Llegamos ya a los últimos kilómetros, pero aún nos espera una sorpresa. Conducimos bordeando el lago Ness, hogar del famoso monstruo. El primer informe de un avistamiento de “Nessie” corrió a cargo de la propietaria de un hotel en 1933, y fue el periódico local el que empezó a referirse a él como un monstruo. El mito corrió como la pólvora durante generaciones y se convirtió en un fenómeno turístico. Del mismo modo, la NC 500 se ha convertido en un pequeño fenómeno. Desde hace más de diez años, es una de las rutas más espectaculares del mundo. Quien la disfruta con respeto tiene la oportunidad de descubrir una región fascinante y, sobre todo, de conocer a las personas extraordinarias que viven allí.
En busca del tartán
En Porsche, la historia del estampado de tartán se remonta a la década de 1970, cuando este tejido se utilizó por primera vez en el interior del 911. Nuestra investigación nos lleva al castillo de Leod, sede del clan MacKenzie. Además del Macan, también hemos traído el 911 Turbo 50 Years, con su interior revestido de tartán MacKenzie Weathered. En una conversación con el vizconde Tarbat y su padre, el conde de Cromartie, aprendemos el verdadero significado de los clanes. “Ya no podemos marchar por la A9 blandiendo espadas y mosquetes”, dice el conde con una sonrisa. “Pero podemos demostrar que pertenecemos a un clan con nuestro tartán. Los clanes unen a las personas independientemente de su raza, religión o ideología política”.
El legado de MacKenzie: más información sobre Porsche y el tartán.
Información
Artículo publicado en el núemro 418 de Christophorus, la revista para clientes de Porsche.
Texto: Ben Samuelson
Fotos: Mark Fagelson
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