Magarigawa: Porsche GT Circle en Japón

Magarigawa es el circuito privado por excelencia de Japón. Aquí se combinan curvas que exigen audacia, lujosas villas y un diseño paisajístico impresionante. El Porsche GT Circle permitió a veinte conductores de nueve países acceder en exclusiva a esta obra de arte que encarna la armonía japonesa.

Se sienten como los elegidos y están bien informados y a la altura del reto. Han estudiado los planos, la logística y las fotografías aéreas. En resumen, se ven con fuerzas para asaltar la fortaleza: parece expugnable en lo mental, lo físico y lo técnico. Y así, a las 17:00 horas (CEST), se conectan desde todo el mundo al portal del Porsche GT Circle. La misión se reserva a los primeros veinte que se inscriban. "Solo me quedaba esperar con angustia y rezar", recuerda Olivier Reimann. "Pero entonces... ¡Bingo!" Ahora, el belga se dirige al destino de sus sueños, a una hora y media al sur de Tokio, por una carretera secundaria entre arrozales y pueblos: Magarigawa, el "río sinuoso", Santo Grial de los circuitos japoneses.

Aproximación a un mito

Le sigue la caravana de Porsche con el resto de los veinte trotamundos. "¡Tengo mucha curiosidad por saber lo que nos vamos a encontrar esta vez!", dice el Vicepresidente del Porsche Club Bélgica. Lleva el automovilismo en la sangre y ya ha explorado muchos circuitos del mundo, entre ellos Nürburgring, Bilster Berg y Silverstone. ¿Pero Magarigawa? ¿Quizá solo sea un mito? Nos desviamos hacia un estrecho valle lateral. Matorrales, helechos y árboles nudosos cubren las empinadas laderas. La niebla matinal se aferra al asfalto húmedo y se entremezcla entre las ruedas con el sonido grave del motor. "Sí, sí, es el destino", comenta Reimann. "Cuando esperábamos nuestro primer hijo, se lo dije a mi mujer: 'Si es niño, lo llamamos Ferdinand, en honor al ingeniero legendario'. A lo que mi mujer respondió: 'Vale, ¡y si es niña, Mercedes!'. Al final, fue niño y así quedó sellada nuestra fidelidad a Porsche".

El bosque se abre y da paso a la luz ante el recinto. Barreras de acero, cámara, intercomunicador. Reimann asoma la cabeza por la ventanilla del 911 GT3 RS (992) y grita en medio del silencio: "¡Porsche GT Circle!" La puerta de entrada se desliza a un lado y el coche sigue adelante. Las vallas de alambre mantienen la vegetación silvestre alejada de la calzada; más adelante se yerguen altísimos muros de hormigón curvados con motivos de panal. Ante ellos, zonas de césped bien cuidadas y delicados arces. Como por casualidad, también se ven extraños cantos rodados cubiertos de musgo esponjoso. Hemos llegado a nuestro destino. ¿Pero dónde está el circuito de 3,5 kilómetros, las 22 curvas, el club, el hotel...?

Porsche 911 Carrera GTS, Porsche GT Circle, Magarigawa, Japón, 2026, Porsche AG

Seis minutos más de subida pronunciada hasta la cima, donde el parabrisas se llena de un cielo azul y despejado. Gruesas vallas de seguridad clavadas en rampas de hormigón evocan imágenes en la mente: un pabellón de alta seguridad. Una cumbre internacional. James Bond. Y es que en el horizonte se recortan edificios minimalistas de líneas elegantes, como los centros de mando del Dr. No o de Goldfinger. Ya en la meseta, los deportivos se alinean. Un 911 GT3 RS (992), un 911 Carrera GTS (992), un 911 GT3 con Kit Manthey (992) y un 718 Cayman GT4 RS, todos listos para persecuciones de película. Un australiano sale de un 911 GT3 RS y se presenta. "Hale. Mike Hale". Él también se cree en una película de Hollywood.

Serpiente dragón negra y verde

Tras dos años y medio de obras, Magarigawa abrió sus puertas el 29 de julio de 2023 con un "Festival de la cultura del motor". Unos 3.500 aficionados lo celebraron entre 500 deportivos, magníficos ejemplares de la colección Magarigawa. Este exclusivo club privado no es una pista en el sentido convencional. Tiene más de 400 socios, de los que el 80 % son japoneses. Setenta empleados se encargan de una casa club con restaurante, salón, piscina, balneario y simuladores de conducción. Diez villas para huéspedes con vistas al circuito elevan el complejo a un mundo de experiencias con las comodidades de un spa.

¿Pero a quién se le ocurrió transformar un kilómetro cuadrado de naturaleza salvaje en un lujoso complejo con circuito por unos 200 millones de euros? El impulsor y propietario es Presidente y Director Ejecutivo de una empresa que comercializa automóviles de lujo europeos e instalaciones industriales, entre otras cosas. Prefiere mantenerse en el anonimato, así lo exige la modestia japonesa. En su lugar habla el propio Magarigawa, su obra de arte total hecha de armonía, alegría de vivir, suspiros de asombro y momentos vividos aquí y ahora. Y es que aquí la existencia fugaz se detiene un instante, se palpa de cerca y las preocupaciones quedan atrás.

Mike Hale, Li-Yu y Anthony Kam, (i-d), Porsche GT Circle, Magarigawa, Japón, 2026, Porsche AG
De comunidad a amistad: el australiano Mike Hale y los chinos Li-Yu y Anthony Kam (i-d) se han conocido en el evento del GT Circle del circuito del río sinuoso.

Eso le ocurre ahora a Mike Hale, el australiano de Sídney. Cruza los brazos y gira lentamente en círculos, como los halcones que sobrevuelan su cabeza. La vista panorámica se extiende hasta la bahía de Tokio y el Fujiyama, la montaña sagrada de Japón. Hale, formado en tres profesiones, analiza las instalaciones. "Un objeto escultórico con paredes rocosas que parecen haber salido volando: me recuerda al movimiento artístico Land Art de Arizona o Nuevo México. Y la serpiente dragón negra y verde, el trazado de carreras, un nexo entre naturaleza, función y diseño", opina el arquitecto. "¿Riesgo y diversión bajo un mismo techo? Me parece jurídicamente complejo", se pregunta el abogado que hay en él. Y al filósofo le conmueven las rocas aparentemente esparcidas al azar.

Hale sabe lo que hay detrás de ellas: el sentido de la belleza de Japón, forjado a lo largo de siglos, respeta también a las piedras como seres dotados de alma. Pueden haber transcurrido eones hasta que el viento, el río o los volcanes moldearon su carácter. Toda una joya para los buscadores de piedras expertos, que a menudo las persiguen durante años por encargo de coleccionistas refinados. La distancia no importa. Muchos de esos pesados bloques acaban en el otro extremo del Imperio, como aquí, en Magarigawa.

El arquitecto paisajista Hachiro Sakakibara, de 80 años y aún en activo internacionalmente, los ha dispuesto como en una escenografía dentro del mundo de jardines que él mismo ha creado, en parte según las estrictas reglas del "Ma", la filosofía espacial japonesa, y en parte según su intuición. "He tenido en cuenta el cielo, la cadena montañosa y los tejados planos de las casas de huéspedes, así como la orientación y el ángulo de inclinación de los monolitos que hay entre las plantas", explica. "Primero decido instintivamente cómo deben colgar de la grúa los bloques, que pesan varias toneladas, y a continuación dirijo el descenso como un director de orquesta". El apellido de Sakakibara no podría ser más acertado, ya que significa "árbol sagrado de hoja perenne en el campo". Mientras él se encargaba del microcosmos paisajístico, el ingeniero civil y promotor alemán Hermann Tilke, de 71 años, se ocupó del macrocosmos de Magarigawa. Su trayectoria está jalonada por 80 circuitos internacionales que ha modificado o construido de nuevo, entre ellos veinte con especificaciones de Fórmula 1. Le fue de gran ayuda su experiencia como piloto, que no rehuía ni las carreras de 24 horas, como las de Nürburgring y Bathurst. Su empresa, con 150 empleados, tiene sedes en Alemania, China, México, Baréin y Estados Unidos. También construye complejos residenciales, hoteles y edificios administrativos.

Romanticismo japonés

Al llegar a la recepción de la casa club, los invitados reciben una cálida bienvenida. Las empleadas visten traje pantalón negro, llevan el cabello severamente recogido y sonríen con diligencia y comprensión. Mathias Menner, de Porsche Community Management, recibe a los invitados. También este viaje lo ha impulsado él para el Porsche GT Circle. Se nota que ha estado muchas veces en Japón. Actitud modesta, escucha atenta y consejos con un tono de humor, pero teniendo siempre discretamente presente el desarrollo general del evento.

Porsche GT Circle, Magarigawa, Japón, 2026, Porsche AG
La preparación incluye el aprendizaje de diferentes detalles. Indiran Padayachee (segundo por la izquierda) escucha atentamente las instrucciones del monitor.

El GT Circle opera en todo el mundo. Ofrece eventos de conducción excepcionales donde la comunidad comparte su pasión por Porsche e intercambia experiencias sobre la conducción de altas prestaciones. El acceso exclusivo a los expertos de Porsche, una red global y encuentros con un toque familiar elevan aún más el nivel de la experiencia. Todo propietario de un vehículo GT puede registrarse en el GT Circle con su número de identificación del vehículo (VIN). El programa también incluye track days, visitas a fábricas, estrenos, sesiones informativas sobre diseño y tecnología, road trips, sesiones en simulador y formatos selectos de lifestyle y hospitality. Las citas espectaculares de automovilismo, como la de Magarigawa, marcan el superlativo de este mundo de experiencias. Es una comunidad especial. Cercana. Familiar. Movida por las prestaciones. "Uno de nuestros aficionados celebra hoy un aniversario", apunta Menner. "Todavía falta poner en el plato la felicitación escrita con chocolate".

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Escondido entre las onduladas colinas de Japón se encuentra uno de los circuitos privados más exclusivos del mundo.
Porsche 911 GT3 RS, Porsche GT Circle, Magarigawa, Japón, 2026, Porsche AG
Un auténtico tesoro: en el garaje, de lujoso diseño, espera una impresionante colección de deportivos Porsche.
Porsche 911 GT3 RS (delante), Porsche 911 GT3, Porsche GT Circle, Magarigawa, Japón, 2026, Porsche AG
A través del Porsche GT Circle, 20 participantes de nueve países comparten una experiencia inolvidable.
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Principio "Engawa": las estructuras minimalistas y la naturaleza salvaje se funden a la perfección.
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Un recorrido lleno de emociones: un desnivel de 250 metros aumenta la adrenalina de Magarigawa.
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Las curvas que se suceden rápidamente y los descensos pronunciados llevan al límite a los pilotos de GT.
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La piscina infinita de la sede del club ofrece un oasis de tranquilidad perfecto tras las sesiones de carreras.
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Desde las alturas se aprecian claramente las enormes dimensiones serpenteantes del circuito de 3,5 kilómetros.
De delante hacia atrás: Porsche 911 GT3, Porsche 911 Carrera GTS, Porsche 911 GT3 RS, Porsche GT Circle, Magarigawa, Japan, 2026, Porsche AG
Al fondo del garaje, la puerta se abre dando paso a la pista... y a una descarga de adrenalina.
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La arquitectura del complejo se integra armoniosamente en la naturaleza y respeta el paisaje circundante.
Porsche 911 Carrera RS Clubsport (993), Porsche GT Circle, Magarigawa, Japón, 2026, Porsche AG
En el garaje, de lujoso diseño, espera una impresionante colección de coches deportivos Porsche.

El vestíbulo de la casa club se presenta bajo una luz tenue, con la sobriedad de una instalación museística. La mirada se dirige arriba: no hay techo. En su lugar flota una escultura de doce metros, gris negruzca, con miles de entramados de bambú. Se asemeja a una nube de finísimas redes de pesca y altavoces de formas insólitas. Es una obra del artista japonés especializado en bambú Hajime Nakatomi. Pegada a la pared, la escalera enmarcada en cristal desciende hasta una piedra de río negra que pesa varios quintales, que también ha encontrado en Magarigawa su nuevo lugar de reposo. Pulida por el agua durante millones de años y rescatada del lecho de un río, ha acabado como peldaño justo ahora, en la era de la humanidad. Líneas de cuarzo blanco, obra de la naturaleza, recorren su curvatura en alusión al circuito y al nombre "Magarigawa". La última mitad de la palabra, gawa, que en español significa "el río", aparece representada de forma abstracta en japonés en el logotipo.

Casco de competición, Porsche GT Circle, Magarigawa, Japón, 2026, Porsche AG
Consigna al volante: "If in doubt – flat out!" (en español, "¡En caso de duda, a fondo!"): ese lema viaja siempre con ellos.

Anthony Kam y su esposa Li-Yu suben al pacífico coloso casi con actitud reverencial. Son chinos de Hong Kong y, como los japoneses, aprecian la fuerza visual de sus caracteres, adoptados en Japón. Al llegar a la segunda planta, la pareja se encuentra ante una amplia fachada acristalada. Aquí, el diseño interior y el mundo exterior entablan su juego recíproco, el engawa, principio fundamental del interiorismo japonés.

Es la zona intermedia entre la naturaleza y el espacio habitable. Ambas deben pasar la una a la otra sin costuras, y también sin piedad, ya sea en un verano tropical o en un invierno gélido. En las casas tradicionales japonesas, las puertas correderas de papel siguen siendo hoy el límite máximo de una barrera: finísimas y blancas como la nieve. En Magarigawa, el elegante comedor está climatizado, por supuesto. Pero transmite la ilusión de que se prolonga hacia la piscina infinita y más allá, sobre el circuito y la vegetación, hasta las montañas: eso es romanticismo japonés en estado puro.

Anthony Kam ya empieza a impacientarse: está ansioso por medir sus fuerzas con las 22 curvas. Lo mismo le ocurre a Bernhard Krönung. Al alemán de barba blanca se le nota que nada lo altera. Es Director General de una empresa de seguridad. "Mi padre fue mecánico de automóviles en la década de 1950 y ya entonces trasteaba con motores Porsche. Eso explica mi pasión. Hoy en día, el Taycan Cross Turismo es el coche que uso a diario, el 718 Spyder, en los días despejados y el 944 S2 en los eventos de coches clásicos". Ahora, Krönung baja con Anthony y Li-Yu Kam al pabellón de salida, junto al vestíbulo.

"¡Venga, sube! ¡Puede que hoy también tú vivas tu experiencia extracorporal!" Indiran Padayachee

Despegando hacia las nubes

Huele a goma. Los neumáticos están calientes y el sonido de los 20 motores es sinfónico. Olivier Reimann y Mike Hale completan sin problemas las vueltas rápidas bajo la supervisión de los instructores. El día anterior ya hubo una sesión previa en el Porsche Experience Center (PEC) de Tokio, cuyo circuito, con elementos de Suzuka, Nordschleife y Laguna Seca, es más corto que Magarigawa, pero ofrece opciones de entrenamiento adicionales, entre otras un círculo para derrapes, un recorrido todoterreno con pendiente pronunciada y superficies inundadas de baja fricción. Actualmente hay diez PEC en todo el mundo, que ofrecen la posibilidad de rodar por primera vez en circuito. "No estaba preparado para el impacto emocional de Magarigawa", afirma Hale, retomando su faceta más filosófica. "Concentrado, en pleno flow, abrazado por el paisajismo armonioso... Casi se me saltaron las lágrimas en el 911 GT3 con Kit Manthey a 250 km/h".

Porsche 911 GT3, Porsche 911 GT3 RS (i-d), Porsche GT Circle, Magarigawa, Japón, 2026, Porsche AG
En busca de la trazada ideal: antes de la práctica, la teoría. Durante el recorrido a pie, los participantes se familiarizan con la pista.

Indiran Padayachee asiente en actitud comprensiva. Las subidas y bajadas en rápida sucesión, con 250 metros de desnivel, combinadas con curvas extremas, catapultaron al indio durante unos segundos a un estado trascendental, según cuenta. "¡Venga, sube! ¡Puede que hoy también tú vivas tu experiencia extracorporal!" El recorrido empieza ya con una curva de 180 grados y continúa con dos rectas. Padayachee pisa el acelerador. En la horquilla, las fuerzas centrífugas se notan claramente. Luego, en sentido contrario. El verde, las laderas de hormigón, las montañas, el cielo... Ahora todo es una mezcla de colores pastel. Frenar de nuevo, subidas en zigzag, pasar junto a los alojamientos y pisar a fondo en la curva contraperaltada rumbo a la cima más alta.

Guantes de competición, Porsche GT Circle, Magarigawa, Japón, 2026, Porsche AG
Para recorrer con seguridad y precisión las 22 curvas de Magarigawa, los participantes llevan, entre otras cosas, guantes especiales de competición.

Aquí uno cree que sube en vertical y a ciegas hacia las nubes, con la esperanza de que al otro lado no se haya quedado ningún piloto en la pista. "¿Qué tal?", pregunta Indiran Padayachee riendo. "Creo que mejor nos ahorramos el simulador de conducción". Se acerca paseando a una de las villas Magarigawa con cubierta ajardinada reservada para él. Su día aún es largo y la oferta, amplia. ¿Aguas termales? ¿Karaoke? ¿Spa para relajarse? Entra en la antesala: en una enorme urna de cristal brilla un 911 GT3 con Kit Manthey. Sigue hasta el salón, respira hondo un momento y vuelve a lanzarse al río sinuoso de Magarigawa para exprimir al máximo las posibilidades del trazado. Una última parada breve ante el ventanal: a lo lejos, el monte Fuji vela por el circuito. Engawa en estado puro.

Información

Artículo publicado en el número 419 de Christophorus, la revista para clientes de Porsche.

Texto: Roland Hagenberg
Fotos: Klaus Schwaiger, THE MAGARIGAWA CLUB, Porsche

Copyright: las imágenes y el sonido aquí publicados tienen copyright de Dr. Ing. h.c. F. Porsche AG, Alemania, u otras personas. No se debe reproducir total o parcialmente sin autorización escrita de Dr. Ing. h.c. F. Porsche AG. Por favor, contacte con newsroom@porsche.com para más información.

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