En resumen
- El excampeón de ciclismo en pista y piloto de carreras Sir Chris Hoy explica por qué conducir un Porsche se ha convertido en una válvula de escape para la vida diaria.
- Desde un clásico Carrera 2 de la generación 964 hasta un GT3 RS de la generación 992, Hoy reflexiona sobre qué hace que el Porsche 911 resulte tan gratificante al volante.
- Su diagnóstico de cáncer de próstata en estadio IV le ha impulsado a concienciar y a animar a los hombres a conocer su riesgo individual.
- El mensaje de Hoy es de optimismo: disfrutar del presente, porque la vida se vive una curva a curva.
Hay momentos en un circuito en los que el mundo se reduce a una sola tarea: acelerar a plena potencia hasta el punto de frenada, pisar el pedal de freno a fondo, girar, buscar el vértice, abrir gas de forma progresiva, dar salida al coche, y volver a empezar, sin espacio para nada más.
Para Sir Chris Hoy, cuyo diagnóstico de cáncer de próstata en estadio IV se hizo público en 2024, esos momentos van mucho más allá de la búsqueda de la vuelta perfecta. "Cuando vas volando por el trazado y te concentras en el siguiente punto de frenada y en el siguiente vértice, en equilibrar el coche y en todo aquello que exige estar plenamente presente, no queda espacio para pensar en el cáncer", dice, a sus 50 años. "Descubrí que era la única forma de apartarlo de mi mente".
Dos generaciones del 911
El garaje Porsche del hexacampeón olímpico abarca más de tres décadas de evolución del 911. Junto a un 964 Carrera 2 de 1990 en rojo Guardia, su coche de uso diario, está aparcado un GT3 RS 992, entregado tras un encuentro inesperado en Nürburgring.
Hoy había viajado a Alemania con la intención firme de quedarse con su anterior GT3 RS. Entonces el periodista de motor y presentador de televisión Chris Harris le ofreció conducir un GT3 RS 992 de prensa, cedido por Porsche Cars Gran Bretaña.
"Fue sencillamente increíble", dice con una sonrisa. "Apenas podía creer el salto que había dado el coche. Pero eso es precisamente lo que distingue a Porsche: siempre que uno cree haber alcanzado el óptimo, los ingenieros encuentran la manera de desplazar los límites un poco más allá".
Desde entonces, Hoy ha recorrido unos 8.000 kilómetros con su nuevo GT3 RS, muchos de ellos en desplazamientos a circuitos de toda Europa. "Fui a Zandvoort para un par de track days y después volví a casa conduciendo", cuenta. "Impresiona lo que este coche es capaz de hacer en circuito. Pero igual de asombroso es lo cómodo que resulta viajar con él. En el trazado es como un coche de carreras GT; en todo lo demás, como un turismo de carretera perfecto".
Su 964 ofrece, en cambio, una experiencia completamente distinta. "Cuando uno vuelve a subirse a un coche más antiguo, se da cuenta de la cantidad de espacio que en realidad tiene en la carretera", dice el padre de dos hijos. "La diversión al volante transcurre a velocidades más bajas, pero a cambio uno está integrado de forma mucho más directa en la conducción y percibe con exactitud lo que hace el coche".
Ya vaya de ruta tranquila por carretera secundaria o pelee por cada décima en Spa-Francorchamps, Hoy busca siempre la misma sensación. "Cuando se trata del núcleo mismo de conducir un coche —ese cosquilleo, esa diversión al volante y la sensación de fundirse con la máquina—, el 911 me da exactamente eso", dice.
Los paralelismos con el deporte de élite son evidentes. "Al final siempre se trata de encontrar la manera de ir un poco más rápido o de sacar algo más de rendimiento", explica Hoy. "Eso es justo lo que me fascinaba ya en el ciclismo y lo que me sigue entusiasmando hoy en el circuito".
Un mensaje que puede salvar vidas
Ahora, el progreso significa para él algo más que tiempos por vuelta más rápidos o mejores marcas. Aprovecha su notoriedad para llamar la atención sobre el cáncer de próstata, sensibilizar a los hombres acerca de su riesgo individual y animarlos a buscar consejo médico a tiempo. "En el primer momento uno se siente completamente sin esperanza", dice sobre el diagnóstico que le cambió la vida. "Pero llega un punto en que empiezas a pensar en cómo sacar algo positivo de la situación".
Con marchas benéficas, campañas de recaudación y track days, Hoy lleva años implicado en la investigación del cáncer y en el apoyo a los afectados. Entre esas iniciativas figura la Tour de 4 de Escocia, ya de celebración anual, a la que el 6 de septiembre de 2026 vuelven a estar invitados participantes de todo el mundo. Así ha reunido millones para organizaciones contra el cáncer y ha animado a un sinfín de hombres a ocuparse de su propia salud.
"El mensaje por el que me implico es este: los hombres deberían conocer su riesgo individual", dice Hoy. "Basta con buscar en internet 'riesgo de cáncer de próstata', informarse y, si uno pertenece a un grupo de riesgo, hablar con su médico. Pidan una prueba de PSA". Las reacciones a su compromiso lo reafirman en su empeño. "Hay personas que me han contado que se hicieron las pruebas por mi diagnóstico y que gracias a ello la enfermedad se detectó a tiempo. Eso es algo increíblemente importante".
Preguntado por lo que le mantiene optimista, Hoy se detiene un instante. "Lo decisivo es que no permito que la enfermedad ensombrezca el tiempo que me queda", dice. "Ninguno de nosotros vivirá eternamente. Para mí es un recordatorio importante de que hay que disfrutar y valorar lo que tenemos ahora mismo. La vida sucede hoy, no mañana, ni la semana que viene, ni el año que viene. Se trata del aquí y el ahora".
Información
Fotos: Richard Pardon
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