Giras internacionales, premios ARIA y diez álbumes –uno en solitario, cinco con su hermana Julia y cuatro con su propio proyecto, Dope Lemon– nos recuerdan que su talento es tan amplio como las playas de aguas cristalinas de Byron Bay, su ciudad natal. Pero hay algo que podría sorprender a sus fans.
El comienzo de su historia musical
“Colecciono historia náutica”, dice, al llegar en el Taycan 4S Cross Turismo a Sugar Cane Mountain Studios, su base creativa. “Tengo maquetas de barcos, timones y anclas antiguas. Todos estos elementos encierran historias maravillosas”. ¿Y a qué se debe esta fascinación? “Mis padres. Eran marineros”.
Ellos también son el origen de su profunda perspicacia y creatividad. La madre de Angus era bióloga marina y el padre, profesor de inglés y cantante de bodas. Es ahí donde comienza su historia musical. “De niños, mi hermana Julia y yo crecimos jugando bajo las mesas de los banquetes. Escuchar a la banda de mi padre ensayar versiones de canciones cada semana nos hizo sumergirnos en la música”.
Hoy en día, otras fuentes le influyen. “Me inspiro más en el cine, que me resulta mágico y seductor. Estos son los atributos que quiero que tengan las canciones. Veo una película y me transporta a otro mundo. Me encantan los hermanos Cohen, Wes Anderson y David Lynch”.
Otro camino creativo
Antes de la música, Angus fue por otros caminos creativos que, no obstante, le acercaron más a lo que realmente le gustaba. “Empecé a aprender el oficio de carpintería. Pero en aquellos momentos pensaba en la escritura y en la música todo el día. Tener este tipo de fricción es esencial para ser creativo y así es como descubrí lo que quería hacer en la vida”.
También confirmó su método para crear canciones, que, tal y como él mismo describe, se basa en la prueba de concepto. Al igual que en la creación de un elemento tangible, “hay que llevar algo a término para conocer su potencial”. Es el enfoque que hay detrás de muchos de sus temas más memorables, como For You, Chateau o Big Jet Plane, que grabó con su hermana Julia.
Sus efectos son poderosos. “Un completo desconocido se me acerca por la calle y me cuenta cómo una de mis canciones le ha llegado en un momento determinado de su vida. Es un recordatorio de que realmente se trata de una forma de arte preciosa”.
“La música puede parecer un rompecabezas de mil piezas” Angus Stone
Las conexiones desempeñan un papel clave en el arte de Angus. “Cuando viajo, le pido a mi mánager que me dibuje un mapa de las tiendas de ropa vintage y de antigüedades locales. Me embarco en estos pequeños recorridos y encuentro cosas interesantes.
“Una vez, en una pequeña tienda en Topanga Canyon, vi esta guitarra llena de polvo”, dice mientras rasga sus cuerdas. “El dependiente me contó que el instrumento había tenido una vida maravillosa. A partir de ahí, yo continué escribiendo su historia. La utilicé cuando grabé una canción llamada Broken Brights”.
Todo forma parte del proceso creativo de Angus, que puede consistir simplemente en garabatear ideas durante el día y luego llevarlas a su estudio. “Otros días es la música la que me dice hacia dónde ir con una canción. Puede parecer un rompecabezas de mil piezas. A veces llegas a ver la imagen completa en tu mente, pero tienes que montarla”.
Dice que formar ese puzzle es como deshacer un nudo de sentimientos, y añade: “Creo que es lo más cerca que estarás de conocerme”.
Las giras por todo el mundo le permiten compartir estos sentimientos en el escenario. Afirma que no puede decantarse por un lugar favorito, pero tiene claro quién se entrega más a sus canciones. “El público francés es apasionado y observador; el suizo es tan maravilloso como los fans de Australia y Nueva Zelanda; y actuar en Estados Unidos es genial. Pero lo que realmente me gusta es tocar para el público alemán”.
Una cita en el Museo Porsche
“Hace poco estuve en Stuttgart y fui con mi pareja al Museo Porsche. Ver todos esos coches deportivos clásicos me recordó que se necesita tiempo para dejar huella, algo que Porsche sin duda ha conseguido. A pesar de la evidente evolución que ha experimentado la marca con los años, la clásica línea aerodinámica de Porsche (flyline) se mantiene fiel”, dice, trazando un arco a lo largo de la silueta del Taycan. “Simplemente mejora con el tiempo. Es la misma autenticidad que expresan las canciones potentes”.
Para Angus, conducir el Taycan puede ser “como apoyar la cabeza en una almohada de seda”, pero su lugar entre los grandes coches clásicos ya está garantizado, por la misma razón por la que la buena música se convierte en atemporal. “Es porque todos ellos guardan historias maravillosas”.
Información
Artículo publicado en el número 417 de Christophorus, la revista para clientes de Porsche.
Texto: Peter Fadeyev
Fotos: Jamie Green
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