#GetCreativeWithPorsche: Pintar coches

En este episodio de la serie para el confinamiento #GetCreativeWithPorsche, el rey del arte pop Tim Layzell comparte los secretos de su inusual pero envidiable trayectoria.

En un pequeño estudio al sur de Bath, en el oeste de Inglaterra, Tim Layzell pasa sus días perdido en un mundo de carreras clásicas. Sus pinceladas reviven aquellos sonidos, colores, la velocidad y el peligro. En un tiempo relativamente corto, Tim se ha convertido en uno de los artistas automovilísticos más importantes del mundo, buscado por un creciente grupo de coleccionistas serios por su estilo único y dinámico y su conocimiento íntimo y riguroso del tema. 

El amor de Layzell por los coches empezó pronto: cuando su madre estaba embarazada de él. "Mis padres solían ver las carreras de clásicos con mi hermano mayor, me llevaron a las subidas de Wiscombe y Prescott. Desde los tres años, mi madre dejaba las pinturas en el suelo de la cocina y yo dibujaba Bugattis, ERAs o Jaguar D-Type".

La pasión de la familia por las carreras hizo que el Goodwood Festival of Speed y el Goodwood Revival se convirtieran pronto en una cita habitual para los Layzell, como lo fue juntarse frente al televisor para ver un Gran Premio o trepar por una ladera fangosa para ver el rallye del RAC. Pero fueron las carreras de clásicos lo que realmente capturó la imaginación del joven artista, y lo que sería su puerta de entrada a un inesperado trabajo cotidiano.

Desarrollando su estilo artístico

"Empecé a pintar por diversión", explica, "pero a los 13 años gané el premio del British Racing Drivers Club para nuevos artistas del automovilismo. Expuse con  los mejores de la época, que habían estado pintando desde los años 60 y 70, así que eso fue el comienzo. A partir de entonces, exponía cada año".

Aún en la escuela, Tim fue desarrollando gradualmente su estilo artístico, insistiendo en pintar coches para disgusto de sus profesores de arte. Empezó a estudiar los futuristas y el arte pop de Roy Lichtenstein y Andy Warhol. También recibió la influencia de George Ham, famoso por sus evocadores carteles de preguerra del GP de Mónaco. Hoy en día, su período preferido es la posguerra, desde los años 50 hasta los 70, para muchos la edad de oro de las carreras.

"Esa época siempre me ha fascinado. Fue el cénit de las carreras. Obviamente fue un período muy peligroso, pero también muy puro. Después de graduarme, quería estudiar diseño de coches, pero decidí probar con la pintura porque ya había vendido la mitad de las cosas que había hecho en la escuela, así que era una especie de trabajo".

La notoriedad llegó rápidamente. A un encargo para hacer una felicitación de Navidad para el vendedor clásicos Gregor Fisken le siguió pronto pintar el Ferrari 250 SWB con el que Stirling Moss ganó el Tourist Trophy de 1960. Lo reprodujo un periódico de gran tirada para promocionar el Festival of Speed y el nombre de Layzell, junto con su estilo, estaban ahí.

Hoy en día, pinta de 15 a 20 cuadros al año. Tras su aparición en la revista Christophorus para clientes de Porsche, en 2017, sigue cumpliendo con los pedidos de propietarios de 911 clásicos y modernos de todo el mundo, que quieren preservarlos para la posteridad con el estilo distintivo de Layzell. También ha pintado el 919 Hybrid ganador de Le Mans, a petición de Porsche, y el icónico 911 RSR patrocinado por Martini que ganó la Targa Florio en 1973.

Tim Layzell, 2020, Porsche AG

Su estilo de arte pop es, según dice, "muy apropiado para una casa". Por eso recibe más encargos de los que se podrían esperar de las esposas de aficionados al motor, contentas de tener el dinamismo y el colorido de sus cuadros en un lugar privilegiado sobre la chimenea. Pero también pinta en ocasiones con un estilo realista, con tonos más apagados y con una atención muy cuidadosa a los detalles.

"La investigación lleva años porque quiero ser lo más preciso posible desde el punto de vista histórico. Así que, por ejemplo, todos mis fondos de la Targa Florio son reales. Conduje por esa ruta hace unos años e hice muchas fotos. El año pasado, estaba pintando otro cuadro de Stirling Moss en Goodwood y tuve que calcular el orden de la carrera en un momento determinado del TT de 1959, que en realidad es muy difícil de encontrar".

“¡La paciencia es imprescindible!” Tim Layzell

Aunque puede haber evidencia histórica que ayude a establecer la escena, todavía se requiere un cierto grado de pensamiento creativo para dar con la atmósfera ideal. "A menudo, incluso en carreras conocidas, no hay muchas fotografías", dice. "Tomemos el Porsche que ganó la Targa en 1973. Lo habrán fotografiado en los boxes y en algunas curvas, pero no será necesariamente la parte más espectacular, así que tengo que unirlo todo tras encontrar el fondo ideal y ajustar los coches a él".

Tim pasa incontables horas asegurándose de que tiene el orden de carrera correcto para un momento dado. Que cualquier daño que hayan sufrido los coches en ese momento de la carrera sea evidente, que el conductor correcto esté en el coche, que los carteles publicitarios sean los reales, que la torre del reloj marque la hora exacta. "Mi esposa diría que soy un friki", se ríe, "pero me gusta hacerlo bien".

Igual que esta meticulosa investigación le da a su trabajo una carga de autenticidad, también lo hace una comprensión más profunda del aspecto de un coche al límite. Después de una infancia en las gradas y ahora con varias temporadas de carreras en su propio TVR Grantura, Layzell tiene un conocimiento inestimable de cómo se comportan los coches de diferentes épocas a gran velocidad. "En términos de cómo se ve el coche, tienes que pensar en cómo se mueve en una curva. Mucha gente aprecia que me encanta conducir y que entiendo la dinámica del chasis. En mi trabajo realista tiendo a poner un coche en una curva donde esté levantando la rueda delantera interior. Y obviamente eso tiene un impacto en la parte trasera, donde la suspensión trasera está comprimida justo hasta el paso de rueda. Puedes poner todo eso en una imagen".

Layzell combina la pasión y el perfeccionismo con un efecto brillante, evidenciado por un impresionante trabajo de la carrocería. Aquí, comparte algunos consejos para cualquiera que espere seguir sus pasos o para quienes quieran estar un día o dos encontrando su propio artista interior.

Para empezar

"He gastado mucho dinero a lo largo de los años en buenos lápices, pero no puedes equivocarte mucho con un HB promedio. Suena obvio, pero hazte con una goma y un sacapuntas decentes, y mantén tus lápices bien afilados todo el tiempo.

"Al pintar, siempre he trabajado con acrílicos sobre lienzo. Trabajo rápidamente, lo que no se presta a la pintura al óleo porque tarda mucho en secarse. Suena extraño decirlo, pero he tenido plazos muy ajustados desde que tenía unos 15 años, y los óleos nunca se habrían secado a tiempo para una exposición. El arte pop también se basa en líneas muy nítidas, los acrílicos son mucho mejores para lograr este aspecto que los óleos.

"Si estás dibujando a partir de una fotografía, lo que probablemente necesites en esta etapa, obsérvala bien. Nunca es demasiado. Dibuja la imagen general muy ligeramente y pasa tanto tiempo mirando la imagen como dibujándola. Mucha gente se concentra en un pequeño detalle y trata de hacerlo bien, pero eso no siempre funciona. El mejor consejo que puedo dar es dibujar toda la forma, pero ligeramente, así puedes estar seguro de que va a tener sentido. Si algo no está bien en esta etapa es mucho más fácil corregirlo".

Inspiración

"Alrededor del 80 por ciento de mi trabajo actual es por encargo y desde que apareció en la revista de clientes de Porsche, Christophorus, varias personas me han pedido que pinte sus Porsche en determinados escenarios. Si se trata de un coche clásico con pedigrí de carreras, miraré detenidamente la historia y trataré con el cliente la carrera ideal en la que centrarse. Luego haré algunos bocetos preliminares usando diferentes ángulos para ver qué es lo que mejor funciona para ellos y para el coche.

Inspiración para Tim Layzell, 2020, Porsche AG

"Para hacer las cosas bien, investigo mucho. Si has elegido un momento determinado en una carrera determinada, debes asegurarte de que todo sea lo más exacto posible: desde la luz a esa hora del día, hasta los carteles publicitarios de ese período. En algún lugar como Mónaco es una pesadilla después de 1958, cuando empezaron a llegar todos los edificios altos. Los coches pueden parecer completamente diferentes en los entrenamientos o el día siguiente en la carrera. Las cosas pueden haber cambiado de la noche a la mañana, como más aberturas para mejorar la refrigeración o ruedas diferentes. Incluso trataré de averiguar si el coche sufrió algún daño por accidente durante la carrera. ¡Podría haber estado cubierto con cinta adhesiva en ese momento!

"Rara vez es fácil encontrar fotos de una carrera en particular, e incluso si lo haces, no suelen estar en el lugar ideal para tu obra. Así que, aunque animo a trabajar a partir de material de archivo siempre que sea posible, no tengas miedo de usar un poco de licencia creativa. Elige el mejor fondo del circuito en cuestión y pon el coche justo donde lo quieres".

Encuentra tu estilo

“Mi obra se ve influenciada por diferentes artistas, desde George Ham, cuyo estilo es ampliamente reconocible -incluso entre aquellos que no conocen su nombre-, hasta el famoso arte pop de Roy Lichtenstein y Andy Warhol. Es importante que encuentres tu propio estilo, pero eso es algo que solo llega con tiempo y práctica. Me encantan los Grandes Premios de posguerra y, en general, las carreras de coches celebradas entre las décadas de 1950 y 1980. Te sugiero que pintes un período que te apasione: es la clásica idea de hacer lo que amas y amar lo que haces. Al final, cuando a uno le apasiona su trabajo, lo acaba plasmando.

“Utilizo una paleta de época, con colores polvorientos y de cierto aire vintage, como verdes y azules. El gris también es un color de referencia, que puede adquirir tonos en tantas direcciones diferentes como uno quiera, con rojos, azules y verdes. Hagas lo que hagas, haz que tu pintura sea brillante y audaz. No te limites a colocar un automóvil sobre un circuito, asegúrate de estar haciendo algo realmente interesante. Tiendo a evitar el sobreviraje salvaje, pero la mayoría de los vehículos que pinto están deslizando de ambos ejes a la vez, por lo que las ruedas no figuran alineadas con la carretera. Existen técnicas para hacer que un automóvil parezca que va rápido, por ejemplo, inclinarlo un poco hacia arriba. Esto obliga a mover la cabeza a la hora de mirarlo y, al hacerlo, cambia la perspectiva.

Cuando se trata del piloto, inclínalo también, porque esto hace que el espectador haga lo mismo, como si quisiera él afrontar la propia curva desde su posición. Las manos en el volante deben aplicar la fuerza en sentido opuesto al giro. Es algo muy sutil, pero si no haces esto, inconscientemente el espectador notará que algo no termina de cuadrar.

El ser humano está hecho para apreciar la naturaleza, por lo que si pintas algo demasiado perfecto, puede llegar a parecer incluso carente de alma. Ese elemento no logrará transmitir la misma energía. No tengas miedo de hacer que las cosas se vean irregulares. Una persona, un árbol, un cuervo… Todos ellos deberían ser lo más irregulares posible. Hay una razón por la cual el diseño de un coche clásico es tan atractivo y creo que es porque partían de diseños hechos mano y se fabricaban también de manera artesanal. No son absolutamente perfectos y esto esto mejora el resultado a la hora de llevarlos al cuadro".

Consejos generales

“Junto con los humanos y los animales, los coches son, probablemente, los objetos más difíciles que puedes dibujar, especialmente cuando están en movimiento, así que no seas demasiado duro contigo mismo. Si te sale bien, será un gran logro, pero también tendrás días malos. Cuando así sea, simplemente muévete a una parte diferente de la imagen, o incluso cambia de tema y regresa al área con la que has luchado cuando estés listo. A veces miro hacia atrás a algunos de mis cuadros y no me gustan nada, pero de todos he aprendido.

"Mis imágenes de arte pop parecen simples, pero no lo son. El estilo depende en gran medida de la perspectiva y la fluidez, así como de la elección de los colores. Requiere mucho tiempo, debes estar preparado para eso. ¡La paciencia es imprescindible! Como artista, puedes sentarte durante bastante tiempo sin hacer nada, solo mirando tu trabajo, y puedes sentir que pierdes el tiempo. No es así. Es solo parte del tiempo que lleva hacer un cuadro. Es posible que no te des cuenta en ese momento, pero al observar estás haciendo la obra".

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