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Junio de 2035, 24 Horas de Le Mans, segunda carrera de calificación: Porsche celebra la última victoria de un coche de carreras conducido por un ser humano.

El austriaco Benjamin Karratsch, de 22 años, logra la pole en las 24 Horas de Le Mans. El recorrido de 13,629 kilómetros en el noroeste de Francia lleva tres años acondicionado como circuito de carga inductiva, una primicia a nivel mundial, pues los circuitos de carreras justo empiezan a equiparse con campos electromagnéticos.

La parrilla de salida es exclusivamente de propulsión eléctrica. En la categoría más destacada, la de los prototipos autónomos de la clase 1 de Le Mans (LMP1-A), miden sus fuerzas cinco fabricantes, entre ellos Porsche. Pero también en la categoría LMP1-HS (por Homo sapiens), Porsche está presente en la línea de salida con fines científicos. La desventaja del 925 E de Karratsch es el peso extra que supone la presencia del conductor, los elementos de mando y el equipamiento de seguridad necesario. Pero dada la ligereza de los 50 kilos de jockey de Karratsch y un ligero traje macromolecular de absorción de energía proporcionado por Porsche, el handicap es de tan solo 100 kilogramos: justo el lastre que tienen que añadir los coches LMP1-A para competir. A pesar de unas condiciones de salida casi iguales, al final de la primera calificación –pasada por agua– los cinco vehículos LMP1-A van delante.

En esta carrera de calificación, un ser humano se impone por última vez a las máquinas.

Ya ha oscurecido cuando comienza la segunda y última carrera de calificación. La calzada está seca y los tiempos de vuelta del día anterior han quedado atrás. Karratsch ocupa la tercera posición en la salida del box. Tiene dos coches LMP1-A delante y dos detrás. Pero al calentar neumáticos en la vuelta previa, los sensores traseros no detectan nada más que la oscuridad de la noche. Karratsch pregunta por radio por sus competidores y la respuesta que oye le sorprende agradablemente: «Han saltado las alarmas de seguridad 1 y 3; autorización denegada; los dos han tenido que volver al box». ¡Ahora tiene que poder conseguir, por lo menos, la tercera posición de salida! La primera chicana, arco Dunlop, Tertre Rouge. En la salida de la curva, un potente par motor de casi 2.000 newton/metros catapulta a este deportivo de doble tracción en la interminable recta de Hunaudières. Alcanza los 352 km/h y entonces ocurre lo inesperado: poco antes de la segunda chicana un zorro penetra en el circuito. La cámara térmica del LMP1-A que va a la cabeza lo detecta y emite la orden de «esquivar a toda costa». Cuando el zorro cambia espontáneamente de dirección y el sistema electrónico vuelve a emitir una orden de esquive, el vehículo robotizado tropieza con la rueda trasera derecha en el bordillo, lo que le provoca un viraje a la izquierda y la detención en el sentido contrario a la marcha. Los faros del segundo coche, al aproximarse, iluminan el zorro a la derecha y el vehículo parado en dirección contraria a la izquierda. Guiado por su sistema electrónico trata de evitar el choque saliendo al césped, pero al rozar la barrera de contención saltan chispas del coche. Cuando Karratsch llega al lugar de los hechos, el zorro ya ha huido y la entrada a la chicana está despejada. Tras un tiempo de 3:11,911 minutos, el LMP1-HS atraviesa volando la línea de meta. En esta carrera de calificación de Le Mans un ser humano logra imponerse por última vez a las máquinas. Pero, en aras de la verdad, hay que reconocer que Karratsch no tiene ninguna posibilidad en el recorrido completo.

7-6-2035

24 Horas de Le Mans
Circuit des 24 Heures, Le Mans
Benjamin Karratsch, equipo oficial de Porsche
13,629 kilómetros de recorrido
Porsche 925 E

Heike Hientzsch
Heike Hientzsch